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martes, 2 de agosto de 2016
ONE
NIGHT WITH A PRINCE
AUTORA: SABRINA JEFFRIES
SINOPSIS:
La adorable Christabel Marquesa
de Haversham, está desesperada por recuperar unas cartas que podrían
destruirla… de modo que finge ser la amante del famoso propietario de un club
de juego, Gavin Byrne, para
acompañarle a una escandalosa fiesta ofrecida por el hombre que ahora tiene las
cartas. Pero cuando ella consciente en permitir que Byrne le aleccione en el
verdadero comportamiento de una auténtica amante, ella nunca sospecha lo…
persuasivas que sus perversas lecciones pueden llegar a ser.
Gavin está secretamente decidido a encontrar las cartas antes que
Christabel, para utilizarlas en su venganza contra el padre aristócrata que le
abandonó para que creciera en la peor barriada de Londres. También está muy
satisfecho por lo exitosas que son sus “Lecciones como amante”: no pasará mucho
tiempo antes de que la deliciosa joven viuda esté en su cama. Pero cuando la
apasionada Christabel atrapa a Gavin en su propia red de seducción, él se da
cuenta de que si las cartas son encontradas, se enfrentará a una difícil
elección: llevar a cabo la venganza que ha planeado toda su vida, o proteger a
la mujer que de la que puede haberse enamorado locamente.
SERIE REAL HERMANDAD
DE LOS BASTARDOS
3.- Una
Noche con el Príncipe.
FRAGMENTO
DEL LIBRO:
Gavin apagó el puro, aunque no estaba seguro de por qué se preocupaba
por ser cortés. A pesar de su título, Lady Haversham no era una dama. Era un
soldado embutido en una falda.
—Buenas tardes, señor Byrne. —le ofreció la mano enfundada en un guante
negro con unos modos tan insolentes como los de un hombre. Gavin tomó su mano
con firmeza. Con un movimiento rápido, le hizo dar media vuelta hasta que logró
apresarla con su propio brazo rodeándola por la cintura, y la mantuvo en esa
posición inamovible mientras empezaba a deslizar su otra mano libre por el
rígido traje de lana. Ella empezó a forcejear. —Pero ¿Que diantre....?
—No os mováis —gruñó él —Sólo quiero asegurarme que no lleváis ninguna
pistola en el bolsillo.
—Por el amor de Dios... —exclamó ella, pero acto seguido enmudeció y
dejó de forcejear. Después de unos instantes de soportar la humillación de que
el señor Byrne la palpara por todas partes, espetó —La pistola está en el
retículo, que he dejado en la sala de estar de Lord Draker, ¿De acuerdo?
Esa mujer era un arsenal andante.
—De acuerdo. —Gavin la soltó, no a causa de sus explicaciones sino
porque al pasar las manos por encima de su figura menuda pero sorprendentemente
bien formada, se había empezado a excitar, y no quería que ella se diera
cuenta. Esa femenina era capaz de dispararle directamente en las pelotas por
una impertinencia de ese calibre.
Ella lo miró fijamente al tiempo que se cruzaba de brazos.
— ¿Y bien? ¿Me ayudaréis?
Nada más adecuado que ir al grano de la cuestión.
— ¿Por qué yo? —le preguntó con curiosidad—. La última vez que nos
vimos, no demostrasteis estar exactamente impresionada con mis credenciales.
Una leve sonrisa se dibujó en los labios de la viuda.
— ¿Os referís a que casi agujereé vuestras credenciales? Supongo que
debería disculparme por mi actitud beligerante.
—Sería una buena forma de iniciar nuestra relación.
Lady Haversham irguió la barbilla con aire arrogante.
COMENTARIO:
La ultima historia de la Serie
Real Hermandad de los Bastardos donde el más escurridizo de los hermanos conocerá
el amor por primera vez en Christabel quien no se dejara embaucar fácilmente por
Gavin. Ambos iniciaran una aventura por motivos opuestos que los unirá, logrando
así florecer el amor poco a poco entre ellos. Un amor muy peculiar entre Christabel
y Gavin me encantó.
No dejes de leerlo y déjate atrapar por otra historia de Sabrina
Jeffries.
GuisBell.
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lunes, 1 de agosto de 2016
TO
PLEASURE A PRINCE
AUTORA: SABRINA JEFFRIES
SINOPSIS:
La bella Lady Regina Tremaine
ha rechazado a tantos pretendientes que todo el mundo la llama "La Belle
Dame Sans Merci". La verdad, sin embargo, es que no quiere casarse porque
encubre un terrible secreto. No obstante, no ve ninguna razón por la que su
hermano no debería cortejar a la adorable Louisa North, incluso cuando el
hermano de esa muchacha, el ignominioso Vizconde Dragón, no acepta la relación.
Marcus
North, el Vizconde, hijo bastardo del Príncipe de Gales, tiene fama de ser un monstruo
que mantiene a mujeres cautivas en su lúgubre castillo, con las que hace lo que
le place. Durante muchos años ha vivido exiliado de la alta sociedad, pero
cuando Lady Regina le pide que acceda a que su hermano festeje con Louisa,
Marcus le propone un tórrido pacto: su hermano podrá hacer la corte a Louisa si
Marcus puede festejar con ella.
SERIE REAL HERMANDAD
DE LOS BASTARDOS
2.- Complacer
al Príncipe.
Marcus frunció el ceño cuando entró en el espacioso vestíbulo de la
mansión extravagantemente decorada que los Foxmoor tenían en la ciudad. El
mayordomo le había anunciado que Lady Regina bajaría de un momento a otro, pero
ya llevaba esperándola más de quince minutos. Seguramente era parte del plan de
esa pérfida mujer para dominarlo y aplacarlo.
Perfecto. La dejaría proseguir con sus jueguecitos hasta que se cansara.
No pensaba inmutarse ante ella. Esa fémina podía ser una sirena, pero él
actuaría de forma tan inamovible como Ulises atado al mástil de su navío. Al
igual que Ulises, se sometería a escuchar el peligroso canto de la sirena sin
sucumbir a sus encantos.
—Usted deber de ser Draker —dijo una voz a su espalda.
Marcus se dio la vuelta y divisó a un hombre joven, rubio y vestido con
un elegante traje de seda color azul marino. Si Marcus no hubiera visto al Duque
en la fiesta de presentación en sociedad de Louisa, igualmente lo habría
reconocido por el enorme parecido físico que guardaba con Lady Regina. Ese
muchacho era realmente apuesto, demasiado apuesto para hacer feliz a una
cándida chica como Louisa.
Marcus sintió una gran aversión hacia él al instante.
—Hola, Foxmoor.
Su interlocutor se mostró perplejo.
— ¿Nos habían presentado antes?
—No exactamente, pero sé quién es usted.
—Excelente. —el Duque le tendió la mano, pero Marcus la rechazó. Tras
unos instantes Foxmoor retiró la mano. —Ha venido a buscar a Regina, ¿No es
así?
Marcus lo miró desafiante.
—Le ha contado nuestro… ejem…
— ¿Pacto? Sí. Por cierto, un pacto realmente peculiar —precisó con un
tono menos afable—. No sé si aceptarlo, pero Regina tiene la fea costumbre de
hacer siempre lo que quiere, sin importar lo que yo diga. Supongo que es uno de
los inconvenientes de tener una hermana, ¿No está de acuerdo?
—Lo siento, pero no he tenido el placer de experimentar esa clase de
problemas —le contestó Marcus al tiempo que esgrimía una sonrisa huraña—. Mi
hermana jamás osaría actuar sin mi consentimiento.
La mirada de Foxmoor se tornó más gélida.
—Pues a mí me parece que la señorita North sabe pensar por sí misma, y
pronto lo averiguará si la obliga a elegir entre usted y yo.
—Puede estar seguro de que Louisa aceptará lo que yo diga sin rechistar,
y si muestro la mínima objeción…
—Pero no lo hará —se jactó Foxmoor, exhibiendo una sonrisa entre
dientes.
— ¡Aaaah! Ya emerge la sabandija calculadora que se oculta en su
interior, ¿Eh?
— ¡Parad los dos! ¡Basta!
Ambos hombres miraron hacia la escalera al unísono, pero mientras Simon
fruncía el ceño ante la aparición de su hermana ataviada con un deslumbrante
vestido de fiesta, Marcus se quedó boquiabierto.
Si antes había pensado que era hermosa, ahora se daba cuenta que se
había quedado corto. La dama que se presentó de improviso en Castlemaine con el
fin de visitar a un agreste caballero anacoreta no iba vestida para deslumbrar.
En cambio, la que tenía ahora ante sus ojos se había acicalado para
cumplir su papel a la perfección. “La Belle Dame Sans Merci” estaba en su máximo
esplendor, con un divino traje entallado de crepé color rosa y un vistoso
collar de perlas a juego con unos pendientes como únicos complementos.
Y Marcus había pensado que no lograría seducirlo. Si no iba con cuidado,
pronto se lanzaría irremediablemente al agua y se ahogaría a los pies de esa
sirena.
COMENTARIO:
En esta historia conoceremos a los reyes de la terquedad Marcus y Regina
quienes no dan su brazo a torcer a menos que ellos quieran claro y pues veremos
quién gana la partida, aunque creo son más fuertes y felices juntos, me sacaron
mucho de quicio y ansiedad por conocer los secretos que los atormentaban.
Déjense atrapar con otra historia de Sabrina Jeffries.
GuisBell.
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IN THE PRINCE'S BED
AUTORA: SABRINA JEFFRIES
SINOPSIS:
Katherine
Merivale, una joven heredera de 19 años, debe contraer matrimonio para acceder a
la fortuna que le dejó su abuelo. Está enamorada de su amigo Sir Sydney
Lovelace desde que era niña, y su deseo más íntimo es casarse con él, pero
Sydney no se decide a dar el paso.
Entre tanto, Alexander Black,
Conde de Iversley, regresa a Inglaterra tras la muerte de su padre para
hacerse cargo de los bienes familiares, pero lo que encuentra es una mansión
desvencijada y un sinfín de deudas. Consciente de que su única oportunidad es
casarse con una rica heredera, traza un frío y calculador plan para apartar a
Katherine de su pretendiente.
La resistencia inicial de la joven supone un desafío para Alexander, que
utiliza todas sus artes de seductor para conseguir el corazón de la joven. Pero
las tornas cambian y, para su sorpresa, descubre que la rebeldía de Miss
Merivale despierta en él una pasión irrefrenable. Ahora, su lucha consiste en evitar
que Katherine averigüe que sólo buscaba su fortuna.
SERIE REAL HERMANDAD
DE LOS BASTARDOS
1.- En la Cama
del Príncipe.
FRAGMENTO
DEL LIBRO:
—De veras, Kit —prosiguió Lovelace—…a veces me sorprende que sepas mucho
más que lo que se espera de una joven respetable… o sea, de esa clase de cosas.
—Ahora llegamos al verdadero quid de la cuestión. Lo que te preocupa es
que mi personalidad sea inmoral, tan similar a la de mi papá —sentenció ella
secamente—. Pues quizá tengas razón, porque deseo saber mucho más sobre esa
clase de cosas.
Alec pensó que la conversación se ponía cada vez más interesante.
— ¿Qué has dicho? —exclamó él, mostrándose alarmado.
« ¡Que quiere que tú le enseñes esas cosas, botarate! Y entonces no
tendrás que acusarla de flirtear con desconocidos.»
—Digo que quiero saber qué es lo que sientes por mí —matizó ella.
— ¡Pero si ya lo sabes! Eres la única mujer con la que deseo casarme.
Por eso pienso dedicarte mi poema mañana, durante la conferencia, delante de
todo el mundo. ¿Qué más puedes pedir?
Cielos, el chico mostraba tener muy pocas luces. Si se lo ponía tan
fácil en la competición, Alec estaría casado con la señorita Merivale antes de
que la semana tocara a su fin.
— ¡Necesito algo más que un poema! —había una súplica clara en su tono
grave—. ¡Por el amor de Dios! Tengo veintidós años, y jamás me ha besado ningún
hombre.
— ¡Katherine!
El grito de Sydney tomó a Alec desprevenido. Perseguir a su presa en
público era una cosa, pero en privado estaba descubriendo unos secretos
deliciosos…
—Formamos prácticamente una pareja, y las parejas a veces se besan
—presionó ella.
—Sí, pero… bueno… nunca se me ocurriría faltarte al respeto de ese modo,
y estoy seguro de que a ti tampoco te gustaría.
—Pues te quedarías muy sorprendido —murmuró ella.
Alec no pudo reprimir una sonrisa burlona. Acuciado por unas enormes
ganas de presenciar la escena además de escuchar esa fascinante discusión,
asomó la cabeza por detrás de la columna. Lovelace estaba lívido, con expresión
de pánico, en cambio la señorita Merivale se erigía como una diosa griega, con
porte seguro, un poco azorada y con los ojos suplicantes.
El tipo era o tonto, o ciego, o estaba como un cencerro. ¿Qué hombre en
su sano juicio se podría resistir a una mujer como ésa? ¿Existía quizás otra
mujer? Lovelace no le parecía tampoco un mariposón.
—No entiendo qué es lo que te pasa —la reprendió Lovelace con firmeza—.
Seguro que es ese Iversley, ¿No es cierto? Te ha seducido, te ha confundido, y
ahora tienes la cabeza llena de pájaros sobre ese tema… ¡No deberías haberlo
consentido! ¡Qué desfachatez! Con su brindis y su galanteo…
— ¡No tiene nada que ver con él! —contesto la mujer—. ¡Pero si ni
siquiera lo conozco! Aunque me apuesto lo que quieras a que él me besaría si se
lo pidiera.
Justo cuando hubo terminado de decir esas palabras, Katherine se tapó la
boca con ambas manos, horrorizada.
«Demasiado tarde para arrepentirte, princesa, —pensó Alec con
entusiasmo—. Ahora lo has atacado directamente en su orgullo. Incluso un
patético timorato como Lovelace no consentirá esa afrenta.»
Lovelace irguió la espalda y con aire muy solemne dijo:
—Si ésa es la clase de comportamiento vergonzoso que quieres, entonces
quizá yo no sea el marido ideal. Pero si deseas a un hombre que no se fija en
los aspectos superficiales como en el físico, y que te adora por tu
inteligencia y por tu carácter responsable, entonces ya sabes dónde
encontrarme. —sin perder la compostura, Lovelace dio media vuelta y se dirigió
a la sala de baile.
Había dejado a la señorita Merivale sola, con el camino completamente
despejado…
Alec salió de entre las sombras y se personó delante de Katherine.
—Señorita Merivale, tiene usted toda la razón. Si me lo pidiera, la
besaría sin pensármelo ni una sola vez.
COMENTARIO:
Me divertí mucho al leer esta nueva serie de Sabrina Jeffries, estuve
esperando casi todo el tiempo que Alex logre su objetivo, pero que estresante las
situaciones que lo llevaran a alcanzar el tan dichoso objetivo… vaya en serio
como me desquiciaban, pero al final logro su final feliz, se lo merece tan
lindo. No dejes de leer la romántica historia de Alec y Katherine, sus divertidos
tratos y las más increíbles situaciones.
GuisBell.
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domingo, 31 de julio de 2016
NEVER SEDUCE A
SCOUNDREL
AUTORA: SABRINA JEFFRIES
SINOPSIS:
La nueva
serie de la aclamada autora Sabrina Jeffries nos presenta a las expeditivas
alumnas de la Escuela de Señoritas de la señora Harris , unas
ricas herederas nada convencionales que son más que un buen partido para los
bribones más irresistibles de la alta sociedad londinense.
Lady Amelia
Plume tiene bastantes admiradores. Qué pena que todos sean o unos
desvergonzados cazafortunas o unos dandis afeminados incapaces de ofrecerle las
exóticas aventuras que anhela.
Pero los bailes en el céntrico y lujoso barrio londinense de Mayfair son
más interesantes desde la llegada del Comandante
Lucas Winter, un americano con un oscuro pasado y un aire irascible. Lucas
es descarado, arrogante... y escandalosamente embaucador. Sin embargo ella
sospecha que el comandante sólo le está haciendo la corte por un intrincado
motivo oculto y su intención es descubrirlo, aunque para ello tenga que hacer
lo impensable...
SERIE ESCUELA
DE SEÑORITAS
1.- Seducir
a un Bribón.
2.- Alguien a Quien Amar.
2.5.- Diez Razones para que te Quedes.
3.- La Venganza Escocesa.
4.- Un Granuja en mi Cama.
5.- Nunca Pactes con el Diablo.
6.- Cásate con él antes de acostarte con
él.
FRAGMENTO
DEL LIBRO:
— ¿Y bien? —la apremió él—. ¿Qué estáis haciendo delante de la puerta de
mi habitación?
Un cambio de humor repentino afloró en la cara de la joven, quien empezó
a pestañear sin parar.
— ¿Vuestra habitación? Pero si ni siquiera sé quién sois. Simplemente
estaba buscando el baño.
El
Comandante soltó un estentóreo bufido.
—Ya, en el ala de la familia, en el segundo piso. Por qué no me contáis
otro cuento; éste no me lo trago.
A pesar de que era incluso más guapa así de cerca que cuando la había
visto en la sala de baile, por su porte airado dedujo que debía de tratarse de
la típica niña mimada que él tanto odiaba.
—De verdad, señor, no sé por qué os habéis puesto tan iracundo. ¿Cómo
iba a saber que las habitaciones de la familia estaban aquí? Mirad, ahora mismo
vuelvo a la sala de baile y...
—Pero antes me mostraréis lo que ocultáis en la espalda —exigió él.
— ¿Os referís a mi retículo? —adelantó ella con premura, y a
continuación le mostró el bolsito.
— ¿Y en la otra mano?
—Nada que sea de vuestra incumbencia —espetó ella. El cambio brusco de
jovencita petulante a señorita altiva hizo que él achicara los ojos, e
inmediatamente ella suavizase el tono. —Es personal.
Sin pensarlo dos veces, el comandante dio un paso hacia delante y la
agarró por el brazo.
—Quizá deberíamos continuar esta conversación en la sala de baile.
— ¡No! —gritó ella al tiempo que intentaba zafarse de su garra.
Entonces, algo cayó al suelo. Amelia se inclinó para cogerlo, pero él se lo
impidió poniendo el pie encima. Airada, levantó la cara y lo miró con ojos
desafiantes. — ¡Levantad el pie ahora mismo!
¿Era posible que esa chica hubiera robado alguna nota de su habitación?
Sin prestar atención a la jovencita indignada, recogió el papel que había
apresado con el pie. Una carta sellada dirigida a Lord Kirkwood. Mil rayos y
mil centellas. Sólo necesitó echar un rápido vistazo a las mejillas sonrojadas
de la joven para comprender de qué se trataba; aunque Kirkwood no le había
mencionado que ella se sintiera atraída por él.
Maldita fuera esa muchacha por merodear por donde no debía. Ahora que la
había insultado y puesto en evidencia, jamás conseguiría sonsacarle la verdad.
Apretó los dientes. Ya habría otra oportunidad. El Comandante mostró la
carta, sosteniéndola con una mano.
—Supongo que esto es vuestro, señorita.
Amelia se la quitó con desdén.
—Ya os dije que era algo personal.
—Un soldado siempre tiende a pensar lo peor, cuando ve a una mujer
vagando sola. En Estados Unidos, una mujer moviéndose furtivamente cerca del
cuarto de un soldado no suele albergar buenas intenciones. O, por lo menos,
ninguna intención que sea respetable.
El fiero rubor de las mejillas de Amelia se tornó más evidente.
— ¿Es ésa la idea que tenéis de pedir disculpas?
Mil rayos y mil centellas. Por lo que parecía, esa noche no lograba
decir nada acertado para quedar bien.
—No, claro que no —se esforzó por hablar con un tono cortés—. Os pido
perdón, señorita. Le diré a mi primo que habéis intentado proteger su
privacidad.
— ¿Lord Kirkwood es vuestro primo? —inquirió ella, abriendo
exageradamente los ojos en un intento de aparentar absoluta inocencia.
—Debería presentarme. Soy el Comandante Lucas Winter.
—Y yo soy Lady Amelia Plume. —le ofreció otra bella sonrisa, la clase de
sonrisa que podría meter en apuros a cualquier hombre.
COMENTARIO:
Empecé a leer los libros de Sabrina Jeffries y bueno pues me encantaron,
sus historias están llenas de amor, las situaciones con las que nos deleita son
tan únicas. No te pierdas a la aventurera de Amelia y Lucas un guapo, robusto,
testarudo y desconfiado soldado, y las situaciones aventureras que tendrán.
Esto me recuerda la frase “Ten cuidado
con lo que deseas, se puede convertir en realidad.” (Oscar Wilde). Bueno ya
ven hay que ser específicos a la hora de desear cualquier cosa, pero bueno que
empiece la aventura.
GuisBell.
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